España

Marsillach y un teatro para personas con discapacidad

Varela Producciones, la compañía de Blanca Marsillach, y la Fundación Repsol han celebrado 10 años de un teatro inclusivo. Es decir, un teatro para todos, incluyendo a las personas con discapacidad intelectual. Su labor es única e increíble. E incluso la perspectiva escénica da un giro de 180 grados para mostrar un teatro que rompe la cuarta pared, y si la hubiera, también una quinta.

En el Centro Cultural Casa de Vacas de Madrid, el pasado miércoles 5 de junio, el grupo presentó la obra Se vende ático del fallecido Adolfo Marsillach, padre de Blanca. La pieza ha cerrado su más reciente edición del taller de teatro adaptado, con unas cien personas con discapacidad como público, riendo y aplaudiendo como si estuvieran viviendo ellos mismos lo que pasa sobre las tables.

La simplicidad en Se vende ático

Se trata de un proyecto que busca “mostrar que para normalizar la situación de las personas con discapacidad, hay que aprender a convivir y no integrar”, como ha dicho el elenco.

Es por esto que entre los actores se encuentran la actriz con problemas de motricidad Míriam Fernández, quien este año participó en el equipo de Luis Fonsi del programa ‘La voz’; y el actor con discapacidad Daniel Olías. Completan el reparto Xabier Olza y Adela Estévez.

El texto de la obra no está relacionada al mundo de las personas con discapacidad. Se vende ático es una comedia de enredos en la que dos parejas deben enfrentar al mismo tiempo el trance de su separación y las nuevas relaciones que cada miembro establece. Aparte de esto, el histrionismo es enunciativo y casi cantado, con miradas de complicidad al público, como el actor que no se adentra en sí mismo, sino que trata de comprender, captar y hacer sinapsis con el interior del público.

Aunado a esto, una mezcla de sonidos, música repetitiva y un mapa escénica simple hacen que la obra sea más comprensible para las personas con discapacidad.

“Ninguno de los personajes tiene una discapacidad que resaltar sino que representamos personajes de la vida misma y la discapacidad pasa a un segundo plano. Eso es lo que debemos conseguir porque no debemos quedarnos en las apariencias o en las barreras, sino que en vez de integrar debemos convivir”, dice Fernández.

Normalizar la situación de los actores

Sobre este asunto, Marsillach lleva la batuta. Con firmeza asegura que “estos esfuerzos son importantes para normalizar la situación de estos actores”.

“No tenemos la capacidad de una compañía nacional para tener una temporada en Madrid, por lo que hacen falta más iniciativas de este tipo y que exista un decreto que permita que estos actores formen parte de las compañías”, explica la actriz.

Este es el quinto año consecutivo en el que actores profesionales con y sin discapacidad comparten en las tablas. Esta vez, el proyecto es apadrinado por el reconocido actor Emilio Gutiérrez Caba, quien además tiene una participación en la obra. “Desde el teatro nunca estarán cerradas las puertas del apoyo y del compromiso para estas personas, las cómicas y cómicos profesionales debemos apoyar estas iniciativas”, reivindica el actor.

Olías, además, ha dicho que el programa debería tener más horas y otros horarios para que más personas puedan participar.

Las alianzas y el trabajo conjunto con el mundo corporativo y las fundaciones es fundamental para llevar a cabo proyectos como este. Aún y cuando mucho de lo realizado en esta área está todavía en pañales.

Sin embargo, el vicepresidente de la Fundación Repsol, Antonio Calçada de Sá, ha subrayado que el proyecto se ha puesto en marcha en “la mayoría de los lugares en los que trabaja la Fundación Repsol en España, pero también en Portugal”.

“Cuando empezamos con estos no sabía de lo que me hablaban, nuestros procesos no estaban preparados. Pero hemos tenido que aprender sobre la marcha. Esto es importante decirlo», añade el directivo.

«El mundo empresarial y el social deben ir de la mano. La parte social debe conquistar la parte empresarial y esta última debe adaptarse”.

La presentación en Madrid cierra la gira de la compañía con este proyecto, tras recorrer diferentes ciudades españolas como Cartagena, Barakaldo, Tarragona o A Coruña.

La colaboración de la Fundación Repsol y Varela Producciones es un ejemplo a seguir. Comenzó en 2010 con el primer programa de teatro adaptado en el que se presentó la obra El reino de la tierra de Tennessee Williams. Desde entonces, más de 10.000 personas se han beneficiado de este proyecto de teatro adaptado para personas con capacidades diferentes. De alguna forma, así se fomenta la integración de este colectivo a través de la cultura. Algo siempre necesario.

Fotografías: El Teatro / Archivo

 

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