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Maia Losch: «Poemas errantes» el desarraigo es producto de varias facetas de mí misma

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«Feliz de ese destino
mis insurrectas manos
te arrastrarán conmigo
a la bahía calma.
Y una vez en la orilla
la gramática clara y
desnuda de tu espalda 
recorreré afanosa
con todo mi lenguaje». 

Con este poema titulado Gramática de Maia Losch,  damos comienzo a la entrevista a la poeta uruguaya, radicada en Israel, para ahondar en su más reciente trabajo poético, Poemas errantes, Syncretic Press, Wilmington, USA. Losch realizó estudios en Letras y Antropología e incursionó en las artes plásticas, la música, la filosofía, el marketing y la logística.

Algunos de sus poemas y cuentos han aparecido en diversas antologías y revistas. Como en las Antologías, Versos de la Torre del reloj, Soñando en Vrindavan y otras historias de ellas, Los cuerpos del deseo, entre otras.

Poemas errantes 

Poemas errantes reúne una selección de poemas escritos a lo largo de estos últimos tres años; años de búsqueda y hallazgos interiores. No hace, este errar, referencia a una migración corporal sino a un estado personal de dudas y preguntas constantes que se van renovando con el tiempo. Desplazamientos invisibles similares a esa catalepsia nombrada por Deleuze, ese espacio vacío donde tiene lugar el movimiento. Porque esa es, a fin de cuentas, mi forma de estar en este mundo, dice Maia Blank en el prólogo.

«Cuando escribí el poemario fue una época en la que no me encontraba cómoda conmigo misma ni con el sitio en el que me encontraba en la vida, extrañaba a mucha gente que había dejado atrás, pero, sobre todo, no me sentía conectada conmigo misma ni en mi forma de relacionarme con el mundo. Simplemente no pertenecía a ningún sitio. Sin duda que escribir los poemas fue un gran antídoto», Maia Losch

-En tu poemario “Poemas errantes” hablas de una migración, pero que no tiene que ver con lo físico propiamente, es más un tema al desarraigo personal, espiritual. ¿Cómo influyó y cómo fue ese proceso de desarraigo personal al escribir los poemas?

El desarraigo en mi caso es producto de varias facetas de mí misma. Por un lado, una historia familiar de varias generaciones de migraciones. Por otro, un modo personal de sentir mi pertenencia en el mundo. O, mejor dicho, la ausencia del sentimiento de pertenencia. Me resulta complicado comprender cómo funciona la vida, el paso del tiempo, las relaciones humanas. Y la manía de cuestionarlo todo, la necesidad de comprender el porqué de ciertas normas, puede llegar a ser desafiante. Es un desafío del que no reniego, lo que no significa que siempre consiga disfrutarlo.

Durante la adolescencia me sentía diferente al resto, erraba entre la dicha y la melancolía. Si tuve depresión, que seguramente fue así, no fui diagnosticada entonces. Había un quiebre que pocas personas conocían. Luego decidí migrar a otro país.

Y migrar conlleva inevitablemente pérdidas afectivas. Exige, a mi modo de ver, aprender a vivir con cierto desapego para no lastimarnos. Si uno no aprende a separarse, a soltar, no puede moverse. Y sin el riesgo de perder no es posible embarcarse en ninguna aventura. Vivir es una gran aventura. A veces uno vive mejor con esas pérdidas y otras, no tanto.

-En muchos de los poemas contrapones la vida y la muerte. Temas tan cotidianos, pero a la vez tan complejos. Y muestras esa búsqueda constante de respuestas ¿Disfrutas haciéndote constante preguntas, que a lo mejor no tienen respuesta?

Te voy a contar una anécdota. Cuando mi hija mayor se hizo su primer tatuaje (ahora ya tiene varios) nos pidió que eligiéramos entre un amplio listado de símbolos aquél con el que nos sentíamos más identificados. Yo elegí el signo de pregunta.
Huyo de las personas que creen tener la respuesta para todo, me resulta sumamente aburridas. Creo que sin cuestionamiento no se avanza. Y no avanzar, con los años, es retroceder.

La curiosidad, la imaginación, la gran literatura, la creación de cualquier tipo de obra de arte, la tecnología, la investigación científica… Todo lo que hace que este mundo sea algo más que una masa de gente que intenta sobrevivir, todo lo que lo hace hermoso, es producto de la falta de conformidad; de una pregunta. Y el fin no es la respuesta. Toda buena respuesta de lugar a una nueva pregunta.

La muerte me obsesionó durante muchos años. Desde el fallecimiento de mi abuela paterna cuando tenía yo ocho años hasta cerca de los veinte. Leía muchísimo sobre el tema de la reencarnación, la continuación posible de la energía. Quizá porque estaba tan obsesionada me terminó aburriendo. Hoy en día ya no me preocupa saber que así como vine a este mundo, me iré. Solo estoy intentando hacer las cosas lo mejor posible, disfrutar del proceso y rezando por irme antes que mis seres queridos. No quiero tener que pasar por ciertas pérdida jamás.

Mi vida profesional y literaria refleja este cuestionamiento que jamás se detiene. Me he dedicado a cosas que aparentemente no tienen relación ninguna, como estudiar antropología y análisis de sistema, dedicarme a la logística y escribir libros. Nunca conseguí dedicarme a nada por más de cinco o seis años consecutivos. Voy y vengo. Migro, cambio, dudo.

Me llevó muchos años amigarme con esta parte de mi ser. En varias ocasiones la crítica no se hacía esperar. Se me tomaba por inestable, lo cual es cierto. Y la inestabilidad, hace veinte años, no era una virtud. Recién ahora con los millenials es aceptado y hasta deseable el cambio permanente. Me parece fantástico. Lo importante no es llegar a la cima, es seguir escalando. Y si a mitad de camino nos damos cuenta de que la montaña que estamos subiendo nos dejó de resultar interesante, habrá que bajar y buscar otra o moverla a fuerza de voluntad y deseo. La voluntad por sí misma, cuando se nos impone, puede resultar cruel.

-A través de tu palabra se siente una especie de catarsis en cuanto a la pérdida, la nostalgia, el exilio personal con poemas que tienden ser reflexivos en cuantos estos temas. Es plasmar esa oscuridad y luz en la vida cotidiana. ¿Es ir a lo más profundo del ser humano y mostrar sus miserias y virtudes?

Como te comentaba con anterioridad, al momento de escribir el poemario estaba atravesando por una época en la que me sentía muy lejos de mí misma. ¿Viste esos días en los que tienes muchas ganas de hacer algo pero no sabes bien qué? Bueno, imagínate tener esa sensación todo el tiempo durante un par de años. Es agobiante. Dónde y cómo quiero vivir. Quiénes son mis amigos. Cuánto cambió mi vida al irme, Quién soy, qué pienso del mundo que me rodea y quién quiero ser.

En cuanto a miserias y virtudes universales mejor recurrir a Dostoievsky, a Emily Brontë, a Bukowski, por mencionar a unos pocos. No me atrevo a hablar de cuestiones universales a través de mis poemas. Me hace feliz saber que otras personas se sintieron identificadas o tocadas por algunos versos. La virtud única del poemario, si es que debo mencionar alguna, es el haberme atrevido a mostrar la fragilidad que me abarcaba entonces y que a veces todavía siento. Compartirlo. Sigue siendo difícil dejarme ver tan desnuda. No involucrarme, o intentar no hacerlo, con la pregunta de qué pueden pensar otros de mí al leerlo. Sobre todo aquellos que me conocen.

Porque creo que no existe mentira en un poema. Es cierto que es una especie de fotograma, un momento específico, puede ser tan solo una mala hora. Pero esa hora está llena de ángeles y demonios que una necesita exorcizar, cargada de sentimientos, pasiones, agujeros negros que no sabemos verbalizar con la misma intensidad. La intensidad es fundamental para que la palabra actúe como purgante, para que ayude a eliminar lo que nos hace daño.

En cuanto a la oscuridad y la luz, una no existe sin la otra. A veces nuestra sombra es más larga que nuestro cuerpo, otras más ancha, otras inexistente o no la vemos porque está debajo o de espaldas a nosotros. Lo mismo con nuestras miserias y virtudes, hay que aprender a convivir con ambas.

Publicaciones de Maia Losch

  • 2013- Allí donde el viento espera, novela, Editorial Sinerrata, Barcelona, España.
  • 2018- Ese espacio indefinido, relatos y prosa poética, Editorial ALT Autores, Madrid, España.
  • 2022- Poemas Errantes, poemario, Syncretic Press, Wilmington, USA.

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