España

Otro Quijote+?

 En el marco de su última edición, el Festival Extremadura. Muestra Ibérica de Artes Escénicas presentó la obra Otro Quijote +?. Desde su inauguración en 2016, el festival es una vitrina cultural para productores emergentes y consagrados. Reúne a programadores, agentes, periodistas y empresarios afines a las artes escénicas de España y Portugal. 

La dinámica del evento es entrañable. Ofrecer los espacios del Gran Teatro de Cáceres a obras como Otro Quijote +?, De Nacho Vilar Producciones, es una prueba más de su carácter comprometido y diverso. Desde El-Teatro.com celebramos el encuentro con profesionales trabajando en la misma dirección: mostrar lo mejor de la oferta teatral, colaborar así con su sostenibilidad económica. 

Narrar un clásico a los jóvenes, a los no convencidos

Es probable que exista un público convencido del valor y la calidad de una obra como el Quijote, ver la obra que nos ocupa le daría gusto. Pero el aporte de otro Quijote +? es despertar la atención de un público que no se siente tan interesado. Por ejemplo, la del espectador joven, que ha tenido contacto con la obra escrita (me temo que sin demasiado entusiasmo) en institutos de educación obligatoria. 

 

Una obra para celebrar a Don Quijote

La puesta está hecha desde la alegría, salí del Gran Teatro de Cáceres como quien sale de una fiesta. El director, Jorge Fullana, contrarrestó los pocos recursos escénicos con un gran nivel de creatividad. 

Ha sido capaz de recrear imágenes, las que Don Quijote tiene en su cabeza, a fuerza de luces, cuerpo y voces de actor. 

La adaptación del texto, en manos de Juan Montoro Lara, es inteligente y divertida. Ideal despertar la curiosidad de un público joven por el clásico. El director de la obra tiene experiencia en ese sentido, pues ha trabajado sobre las expresiones dramáticas en el ámbito educativo de la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia. 

Probablemente, parte de la estrategia para llegar a un público joven, es la incorporación de personajes que hacen las veces de narradores. A veces al mismísimo Cervantes, otras al Bachiller Sansón Carrasco, interpretados ambos por Jacobo Espinosa.  

Sin hacer un resumen grosero, ni una adaptación forzada al lenguaje moderno, la obra reúne el espíritu del Quijote en 80 minutos sin descanso y sin abrumar.

No necesitas haber leído el libro para disfrutar el espectáculo. Aunque, sí, seguramente lo disfrutarás más si ya lo has leído.   

La interpretación de los actores no ha sido menos. Sancho Panza, interpretado por Emmanuel Vizcaíno, está lejos de convertir al personaje en un bufón. En el escenario no es tan rechoncho como  se espera, pero sí un hombre verosímil, ingenuo y sensible, que por eso mismo hace del chiste algo brillante. 

Sergio Alarcón da vida a Don Quijote y la suya es la voz de un verdadero caballero delirante. Fue fácil simpatizar con el personaje y seguir el juego de imágenes que protagoniza. Su interacción con Sansón Carrasco y con su propio creador aporta matices interesantes. Está allí el hombre lúcido entre desvaríos, solemne y errante.   

Las imágenes y la riqueza del Quijote son inagotables. Espero volver a cruzarme en el escenario con el juego inocente de este personaje y que el trabajo de compañías como Nacho Vilar Producciones siga llevando a lugares insospechados.

Subestimar un clásico

Buena parte de las personas con las que pude conversar al finalizar la obra subestimaron la pieza, pero sin ser capaces ofrecer razones para hacerlo. Un rechazo que aún no alcanzo a comprender y por el que agradezco mi situación de espectadora extranjera. 

Me parece una verdadera pena que parte del público, con prejuicios sobre su propio gentilicio, el gentilicio español, o sobre sí mismos, no lo reconozca. Sobre todo porque tuvo lugar en un proyecto como el descrito, dirigido a distribuidores y programadores. 

Fotografías: Nacho Vilar Producciones
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