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Anamarta de Pizarro: «El Iberoamericano de Teatro no se va a acabar»

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“Las salas de teatro no están en peligro, no se van a hipotecar, no se les van a entregar a empresarios para hacer eventos”. Con esa frase contundente, las directivas del Festival Iberoamericano de Teatro y del Teatro Nacional de Colombia comunicaron a su empleados el estado de las dos instituciones que fundó Fanny Mikey y que están en medio de una polémica tras la denuncia del hijo de la fundadora, Daniel Álvarez, de que su cargo de director ejecutivo fue eliminado en una junta directiva a la que no fue convocado.

El tema se agudizó cuando la Ministra de Cultura, Mariana Garcés, en La W Radio, afirmó que había perdido confianza en la organización luego de que un cheque por 1.900 millones de pesos que le giró al festival se consignó en una cuenta embargada.

En conversación con el diario El Tiempo, Anamarta de Pizarro, directora del Iberoamericano, y Guillermo Hernández, gerente de ambas instituciones, contaron que se trabaja en subsanar la deuda de $4.000 millones del Iberoamericano, que en su mayoría vienen de la edición del 2010, la primera sin Fanny –que tuvo pérdidas por $7.500 millones–. Además, aseguraron que el festival de este año costó $30.000 millones y el plan es que el Iberoamericano y el Teatro vuelvan a trabajar de la mano.

Una crítica frecuente es que el festival está sobredimensionado y debería ser más pequeño. ¿Qué responden?

Anamarta de Pizarro (AP): Hace muchos años alguien le propuso exactamente eso a Fanny, reducirlo en dimensión, y ella lo explicó: es muy difícil porque hay un componente fundamental que es la venta de boletería (representa el 50 por ciento de los ingresos), está planteado de tal manera que aunque nosotros hemos pensado hacerlo de una manera distinta, que solo haya dos franjas, está tan bien estructurado que es difícil.

Guillermo Hernández (GH): Yo podría hacer un festival de 10 salas, pero ese no es el Festival Iberoamericano de Teatro, el que se toma la ciudad, el que hasta monopolizaba el espectáculo durante 17 días. Este festival ha tenido versiones de 400 mil boletas de aforo en sala, esta vez hicimos uno de 300 mil y cuando se llena el 80 por ciento, uno nota que no es tan grande.

Las pérdidas del año 2010, ¿a qué son atribuibles?

AP: El momento en que muere Fanny y yo quedo a la cabeza fue en el 2009, un año antes del festival. Armar un festival en un año, buscar patrocinios y todo no fue nada fácil. Debíamos tener un festival suficientemente grande y contundente, pero además por fuera del Teatro Nacional. Los abonos no se vendieron en el teatro, tuvimos que buscar una alianza en ese momento con Juan Valdez y acostumbrar a la gente a que vaya a comprar a un sitio distinto no fue fácil. Era empezar de cero la organización, crear toda una infraestructura, desde alquiler de computadores, porque no teníamos nada, y creo que ahí sí hubo una sobredimensión no solo en la parte artística, sino también en la producción.

Desde el Ministerio de Cultura se dijo que ese despacho tuvo que meterse la mano al bolsillo y pagar las pérdidas del festival del 2010 y dos años después lo hizo de nuevo y no conciben tener que estar pagando las pérdidas del festival…

GH: El Estado colombiano le da a este festival durante estos años 13 mil millones y yo creo que, primero, era lo mínimo que debía hacer. Este es el único festival privado de este tamaño. Nosotros ni siquiera hemos estado pidiéndole al Estado más plata, pero sí una política pública. Ahora sacan a relucir la parte financiera como si hubieran descubierto que el agua moja, pero toda la vida lo hemos dicho: financiar esto es una verdadera odisea. Nosotros nos fuimos al Congreso a tratar de que esto tuviera una política y a declarar el festival patrimonio nacional, ese fue un reconocimiento del país y del Congreso a que esto es importante. Dentro de esa ley pedíamos hacer un comité financiero, no solo con el Ministerio de Cultura, porque entendemos que no tiene los recursos, sino con el Ministerio del Interior, Ministerio de Hacienda…

¿Cómo se puede llegar a ese comité financiero?

GH: Ahí está, existe en la Ley, lo que decimos es ‘Venga, ministra, estos problemas del festival se tratan en un comité financiero, en una reunión con usted, no frente a la prensa’… Claro que nos ayudó, no se lo agradecemos nosotros a nombre personal, no es la chequera de la Ministra, la nación, los impuestos de todo el mundo nos dieron una plata, la hemos legalizado y no tiene una sola observación de ninguna contraloría. Yo creo que el festival sí se merece una especial mirada de política pública, el impacto que hace sobre el sector de las artes escénicas es inmenso.

Las reformas de estatutos no solo fueron en el Teatro Nacional sino que también habrá en el Festival…

AP: Esas reformas son muy importantes, en este momento son tendientes a modernizar las dos instituciones, esos estatutos del Festival fueron desarrollados en el 90, y los del Teatro desde el 70 y pico. Es la modernización de las dos instituciones, yo en este momento soy directora vitalicia y no debe ser, están hechos a la imagen y semejanza de Fanny y de lo que había en ese momento. Yo estoy segura de que esta modernización de todas maneras hubiera ocurrido, además nos da una serie de herramientas que son importantes. Hoy, las juntas directivas en el mundo entero tienen una participación mucho más activa en las empresas, y eso es una manera de comprometerse.

Lo cual lleva al tema de la carta de Daniel Álvarez, que decía que se concentraba demasiado poder en una figura y en la junta directiva. ¿Qué responden sobre eso?

AP: Yo creo que el tema con Daniel es que se personalizó, aquí el tema es una decisión de la junta directiva de modernizar la entidad, de asumir su papel como junta y es la reacción de él lo que no entiendo, no entiendo que haya salido a los medios cuando era tan fácil preguntarle a la junta, si no estaba de acuerdo. Hablar con ellos, inclusive a mí, decirme ‘no estoy de acuerdo con lo que está pasando’. Esto es una junta que hace cuatro años lo nombro director, lo metió en la junta directiva de las dos instituciones como suplente, nunca en la vida de Fanny él estuvo en la junta. Esa es otra de las quejas, ¿por qué como suplente? Esta conformación de las juntas también es muy antigua, todos son vitalicios.

¿Eso se va a reformar?

AP: Todo eso, dejaron todos de ser vitalicios.

En estos días, ¿usted ha pensado en renunciar?

AP: Yo soy guerrera, a mí hay retos en la vida que me dan más fuerza, obviamente hay una cosa personal que no puedo negar, que me ha hecho llorar mucho y me ha tenido muy triste que en lugar de hacer esta discusión sobre cosas que nosotros hemos estado planteando se haya llevado al plano personal. Eso es muy doloroso, cuando hay una persona tan cercana como Daniel.

Mucha gente dice que la junta directiva no tiene gente experimentada en las artes escénicas, ¿se debería también reforma la junta?

AP: Esta es una junta que ha acompañado a Fanny desde el comienzo. Yo creo que es mucho más interesante, y es lo que dicen las buenas prácticas de la gestión cultural, cuando hay un equipo de empresarios, que son de la junta directiva, y un equipo artístico que debe trabajar alrededor del tema artístico…

En un momento sí hubo artistas en la junta directiva del festival, pero salieron tras el problema del cheque. ¿Qué pasó con ese cheque?

AP: Eso es un evento desafortunado: cuando nos van a dar esa plata en diciembre del 2012 hay un paro judicial. Dos días antes de empezar el paro nos entra un embargo por 70 millones de pesos y nosotros tenemos en la cuenta 86 millones, ahí estaba para pagar, pero no se podía levantar por el paro. Antes de que nos entrara la plata estuvimos en una reunión con el banco sobre este tema y nos dijeron que estaba congelado el dinero para pagar el embargo pero lo otro no estaba congelado. Nos entra la plata, hacemos los pagos tal y como estaban planteados en el acuerdo con la Ministra, y se hace la auditoría. Eso fue en el 2012 y en estos cuatro años nunca hubo una investigación ni nos preguntaron qué pasaba porque la plata estaba destinada para este tipo de pagos y se cumplió exactamente con ellos.

¿Cuáles son los puntos principales de la reforma de estatutos?

GH: Lo fundamental es reconocernos como una fábrica de contenidos y poner las bases para que exista un comité curatorial y un director artístico. El cambio de nombre es una sutileza pero lo que está diciendo es ‘Usted dirija el contenido, dedíquese a buscar buen contenido, a comprar derechos, a hablar con los artistas’.

AP: No solo eso, sino que (el teatro) tenga realmente una conexión con la ciudad, que siga siendo ese ícono que siempre fue, que haya un discurso editorial sobre el cual se hace la programación, que se mantenga esa discurso, que se hagan producciones propias, que se establezcan cierto tipo de relaciones con la comunidad artística.

GH: Y dejar la junta directiva como máximo órgano pendiente de dos áreas: una de contenido, que es la columna vertebral, y el área de ejecución, que tiene varias formas, por un lado está la parte técnica de todas las salas, que no solo debe ser para ellas porque el teatro hay que ponerlo también a que haga servicios de producción para otra gente que quiere desarrollar obras.

¿Es cierto que Guillermo Hernández está acumulando mucho poder?

GH: Yo diría que no, se trata de que trabajemos muchos y tengamos unas responsabilidades claras.

AP: Yo creo que aquí hay un total desconocimiento de lo que pasa en las dos entidades. La gente está convencida de que en ellas hay mucha plata para gastar y no, aquí hay que producir plata. Más que acumular poder hay que acumular trabajo y eso es lo que se necesita.

Otra queja de Daniel es que esta unión puede llevar a que se apalancaran las deudas del Festival con el Teatro Nacional…

GH: Pues sí, deber no es un delito, el delito es quedarse quieto y no salir a ponerle el pecho a esto, nosotros para este año vamos a hacer muchos otros eventos y comenzar a movernos quitándonos el lastre original. Yo no me puedo quedar muerto del susto para hacer el otro festival, nos toca hacerlo si financieramente queremos pagar las deudas.

AP: Hay otra cosa con respecto a eso que se habla del legado de Fanny: ella hubiera hecho esto y mucho más, ella era una leona a la hora de defenderse.

GH: Estar en la empresa es arriesgado, por eso no somos públicos, y lo público tampoco te asegura nada. Nosotros tenemos las herramientas y además vamos a pedirle prestado al sistema financiero. Esto hay que manejarlo con criterios empresariales, por supuesto, de total responsabilidad, para el Teatro es muy importante que viva el festival y para el festival que viva el Teatro, eso es una simbiosis, esto es de doble partida.

Sobre la programación de este año, la participación colombiana fue muy abultada (114 obras)

AP: Nosotros sabíamos que era una cosa muy grande, había en este festival especialmente un interés por hacer una plataforma de lo colombiano por varias razones, había mucha gente muy importante de VIA (Ventana Internacional de las Artes). Esa es una de las discusiones que vamos a tener que hacer, tenemos un año para discutir cuál es la forma de trabajar con los grupos colombianos y cómo vamos a hacer una selección, nunca vamos a volver a tener 114 obras colombianas. Tener que encontrar una fórmula nueva y estamos empezando a discutir y a trabajar sobre cuál es la forma y hasta cuanto es lo máximo que el festival puede tener.

En ese tema de la programación colombiana uno ve un problema logístico por temas como lo que pasó en Casa E con la plataforma de ventas (funciones que aparecían agotadas en realidad tenían boletas disponibles)…

GH: Sí es un programa logístico muy berraco, o sea noventa grupos, nosotros no damos para tanto, es que había mucha obra colombiana buena, pero nos toca moderarnos.

Un mensaje para el lector corriente: ¿están en crisis el Iberoamericano y el Teatro Nacional, se van a acabar?

AP: No. Por eso yo estaba hablando de lo que estamos haciendo en este momento, estamos pensando en el futuro, para un futuro inmediato, aquí estamos es trabajando para sacar adelante estas dos instituciones, yo creo que la respuesta al público es que hay una responsabilidad nuestra de continuar con un trabajo, la única manera de mantener el legado de Fanny es trabajar 24 horas al día, es modernizarnos y desarrollar nuevos proyectos, es ser capaces de responderle al público, de tener una relación con el público y una relación activa desde la cultura.

Fuente: El Tiempo

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