El piso 12 del Multicentro Empresarial del Este, en Chacao, alberga un salón amplio, iluminado por los ventanales y rodeado por un espejo que ocupa buena parte de una de sus paredes. Allí, alrededor de 30 personas se reúnen para participar en una clase de danza que, esta vez, tiene un propósito distinto al habitual. Antes de comenzar, Fiorella Giannetto, de 25 años de edad, se presenta ante los alumnos y habla sobre la fe, Dios y la manera de afrontar las dificultades que dejaron los recientes terremotos en Venezuela. La emoción la lleva a las lágrimas.
La escena marca el tono de una jornada en la que la técnica queda en segundo plano. La intención de la coreógrafa es que los participantes utilicen la danza como un espacio para liberar parte de lo vivido tras la tragedia.
“Simplemente me paré y dije ‘no puedo estar en mi casa, quiero ayudar y ver cómo puede llegar esa ayuda a las personas que más lo necesitan’”, afirmó Giannetto en entrevista para El Diario al explicar por qué decidió involucrarse en la asistencia a los afectados.
Entre los participantes también estaban dos bailarines que perdieron sus pertenencias en La Guaira como consecuencia de los sismos y que hicieron lo posible por asistir a la actividad.
Cuando comienza la clase, Giannetto divide a los participantes en grupos para que tengan espacio, marca las cuentas y eleva la voz, sin gritar, para dar instrucciones. Entre una indicación y otra, también anima a sus alumnos: “Dale, tú puedes, sigue”.
La receptividad entre la coreógrafa y los participantes se mantiene durante la jornada. Algunas personas lloran y utilizan el espacio para desahogarse mientras siguen los movimientos de la coreografía.
La clase formó parte de una actividad benéfica que reunió a tres coreógrafos. Los participantes podían pagar $6 por una clase o $12 por las tres, mientras que las coreografías fueron grabadas profesionalmente. La jornada permitió recaudar $300, destinados a la atención de personas afectadas por los terremotos.
Una ayuda que comenzó en las redes sociales
La clase fue una de las acciones emprendidas por Giannetto después de los sismos. A través de una campaña independiente en sus redes sociales, la artista logró reunir otros $1.000 en donaciones.
Con esos recursos, detalla, ha comprado agua potable, alimentos e insumos de primera necesidad para llevarlos a comunidades afectadas. Su labor ha incluido visitas a La Guaira, El Junquito, el Hospital Dr. José María Vargas de Caracas y la Casa Hogar Nuestra Señora del Carmen, en La Candelaria.
En estos espacios también ha buscado acompañar a los niños afectados. Durante algunas visitas los ha maquillado y peinado, además de compartir con ellos como parte de las actividades de acompañamiento.
Para Giannetto, estas acciones forman parte de una rutina que combina su trabajo artístico con la ayuda humanitaria.
“Yo soy una persona súper ocupada, salgo desde las 8:00 am de mi casa y llego a las 10:00 pm trabajando, bailando, entrenando, lo que sea”, explicó.
La coreógrafa considera que su aporte forma parte de un esfuerzo más amplio de la sociedad civil.
“Todo suma, cada granito de cuenta, y desde mi normalidad existe ahora el estar involucrada con la ayuda de todo lo que está pasando”, señaló.
De la danza a la ayuda
De acuerdo con Giannetto, su relación con la danza comenzó cuando tenía 3 años de edad, bajo la tutela de su madre, Johana Durán, fundadora de Johanas Dance. En esa academia desarrolló su formación y comenzó a construir su propio estilo.
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con artistas como Olga Tañón, Brian Urea y La India, además de participar en el Miss Venezuela. También realizó una etapa de formación en Madrid, que quedó interrumpida por la pandemia, antes de regresar a Venezuela.
Su especialidad está vinculada con el lírico contemporáneo y el jazz, aunque también trabaja otros géneros. En sus clases suele pedir a sus seguidores que le sugieran canciones y estilos para sus próximas coreografías.
Esa cercanía con sus alumnos también forma parte de su manera de enseñar. Antes de comenzar una clase busca generar confianza, incluso entre personas que no tienen experiencia en el género que suele impartir.
Ahora, esa misma disciplina que ha marcado su carrera se convirtió en una herramienta para ayudar a otros.
La ayuda económica sigue siendo necesaria
Aunque las actividades realizadas han permitido reunir recursos, Giannetto considera que todavía hace falta apoyo para mantener la distribución de donaciones y trasladar los suministros hacia las zonas afectadas.
“Ayuda económica, evidentemente la ayuda económica es lo principal acá porque para poder seguir donando y comprando cositas hace falta el dinero”, afirmó.
Para la bailarina, la fe también ocupa un lugar importante en este proceso. Durante aquella clase benéfica, una canción relacionada con Dios acompañó la coreografía y sirvió como parte del mensaje que quiso transmitir a los participantes.
“Sé que es horrible por todo lo que están pasando, pero la fe y Dios mueven montañas (…) hay mucha gente que quiere ayudar, somos, somos esto, por eso somos los venezolanos así”, expresó.
Fuente: el Diario – Por Luz Ramírez


