Para Leer#CuadernosDeEstudio: Cuentos Perversos bajo una mirada crítica análitica

#CuadernosDeEstudio: Cuentos Perversos bajo una mirada crítica análitica

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Daniel Dannery y el grupo de estudiantes del Taller de Dramaturgia en Tres Actos (2023) organizado por el Festival Círculo Escénico

Debo tener unos veinte años de experiencia en la docencia de las artes escénicas, empecé desde muy joven, con la máxima del conocimiento empírico y del ensayo y error. Hacer teatro, sin tener la experiencia de hacer teatro, o al menos la experiencia mínima, fue una práctica rica en aprendizajes de todo tipo: control y manejo de las emociones, desarrollo del pensamiento abstracto y espacial, oralidad y expresividad, y el largo de otros tantos que hacen de las artes escénicas lo que es.

Luego viene la necesidad de enseñar de otras maneras, así comencé a realizar talleres de dramaturgia, unos diez años después de haber adquirido la experiencia no solo de escribir obras para que sean montadas para mí mismo, si no, montadas por otros, siento que esa continua experiencia creativa de materializar constantemente en un escenario los mundos soñados a través de la ficción, impregnaron en mi una pasión por cómo funciona la creatividad, y cómo puedes desarrollar continuamente a través de una labor –praxis– constante, y prácticamente ritual, por su repetición.

La fascinación por la docencia proviene posiblemente de haya sido en mis tiempos de juventud un terrible estudiante, con los intereses contrarios a aquellos que el docente estuviese intentando transmitir; podría decirse que sufro de déficit de atención, y podría garantizar que así es, cuando algo no me interesa para nada. Caprichoso e infantil, así he sido toda mi vida. Y no esperaría pasar los cuarenta para comportarme como otra cosa que no sea el bufón de la corte, para ir incluso en contrario de la propia corte, porque las cortes tampoco me interesan mucho.

Caprichoso e infantil, así he sido toda mi vida.

Llevo alrededor de cinco años siendo instructor universitario de una cátedra que resguarda el conocimiento de la creación poética, este es el Taller de Expresión Oral y Escrita, dentro del pensum académico que la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), ofrece para su comunidad. He dado esta materia siempre de manera distinta, pues al ser un taller da la facilidad para ubicar al estudiante en presente, sobre la actividad artística que transcurre en nuestro contexto, como ejemplo sin igual de su desarrollo.

Este año 2026, ocurre a su vez que avanzando en los estudios de posgrado (2023-2026), estaba impregnado de los formatos que regularmente suelen ser la regla de la academia estructuralmente hablando, y recordé que siendo yo un estudiante poco me prepararon para la escritura técnica o científica, y fue algo en lo que tuve que adentrarme un poco a golpes. Así que me propuse inducir a los estudiantes en el análisis e interpretación de textos, con la excusa que da el perfil del egresado de la escuela de artes: crítico y análitico… ¿se espera entonces que la inducción a la crítica y el análisis se dé de manera progresiva o sea un universo a explorar por el estudiante sin una guía?

El ejercicio académico, además coincide con una merma sustancial del acto crítico literario, poca crítica escénica se escribe en nuestros días, y por no decir es nula o escasa, y tendemos a la confusión de señalar a veces reseñas o crónicas, como ejercicios de análisis, y aunque estos géneros puedes ser piezas para el estudio análitico, no se enmarcan reguarlamente entre lo que se espera de un ejercicio crítico, promovido por un especialista.

poca crítica escénica se escribe en nuestros días

Así que he decidido divertirme y darle a mis estudiantes una de mis obras para que ejerzan libremente el análisis y la crítica del instrumento a estudiar sobre un material de estudio concreto, en este caso con la pieza Cuentos Perversos (2025), la particularidad es que estos cuentos fueron estrenados entre 2024-2025 de manera aislada, pero transversales a un mismo tema: las perversiones. Y aunque las piezas breves se estrenaron en una sala comercial, abierta a la crítica, la opinión y la prensa, debo decir, que de los cuatro montajes no obtuve respuesta, más allá de la nota de prensa.

Pero tuve la fortuna de enfrentarme a los comentarios del público que fueron espectadores de cada uno de los montajes, siempre punzantes y acertados en el ejercicio perceptivo. Con algunos de ellos mantuvimos gratos foros y debates, porque lo cierto es que aunque las perversiones puedan ser vistas como un tema escandaloso, también es cierto que revela cosas de nuestra psique que dialogan con los constructos sobre los que se sostiene una sociedad. Al tanto de esta realidad, aproveché mi labor docente, para dialogar y debatir con los estudiantes sobre la libertad del artista, y nuestro ejercicio receptivo sobre la obra, y a su manera saldar un vacío creativo que en mi proceso como realizador es primordial, la mirada especializada.

Ochenta estudiantes trabajaron los cinco cuentos, de manera individual, tuve que batallar contra el ejercicio estéril de intentar calificar muchos trabajos realizados por Inteligencia Artificial, por ello, cuando me encontré con estudiantes que pusieron atención al instrumento de análisis para generar la interpretación de los materiales facilitados, no pude más que emocionarme al encontrarme con valiosas ideas, cuestionamientos, y objetos del pensamiento que algunos de ellos tuvieron para ofrecer en el siempre doliente rol de ser un “aprendiz de algo”

Comparto con ustedes entonces cuatro críticas, realizadas por mis estudiantes, he elegido las que a mi parecer  están mejor escritas y contienen en sus párrafos valiosos ejercicios de interpretación simbólicos y semánticos. Comentar también que en su grueso han sido escritos por muchachos y muchachas que no superan los 19 años de edad, y que revelan en su capacidad de análisis, la posible intención futura de formar parte de una nueva generación de pensadores con la voluntad de ser los actantes presentes y futuros del pensamiento crítico del arte de nuestro país.

Para dar paso a las lecturas críticas, decirle al lector que la obra Cuentos Perversos (2025), se comprende de cinco piezas breves: La cita, Una pieza lego, El coleccionista de lazos, El mirón, y La estrategia del lobo, acá solo se encontrarán únicamente con cuatro ejercicios críticos, restando el de la obra La Cita, esperando –quizás– pueda ser leída por un lector curioso, promoviendo deje su comentario crítico en el cajón de comentarios, luego de leerla acá
LOS CICLOS DE ABUSO Y LA PIEZA LEGO
Por Gian Marco Montero

Ángel Pelay y Daniel Dannery en Una Pieza Lego (2024) Fotografía de Nicola Rocco

Una pieza lego es una obra de teatro que explora el delicado tema de la pedofilia y la pederastia. Pertenece a un compilado de historias titulado Cuentos Perversos (2025), las cuales buscan explorar el tema de las parafilias entendiéndose como depravaciones sexuales, o desviaciones sexuales.

A grandes rasgos, Una pieza lego relata a través de una de una sesión incómoda de terapia entre un psicólogo y su paciente cómo este último revela una escena en un parque donde se sintió atraído sexualmente por un niño, y como este recuerdo lo ha llevado a masturbarse de forma compulsiva dejando entrever indirectamente como pudo haberle hecho algo al niño.

La obra hace uso de diversos recursos para desarrollar su discurso, esto último ejemplificado con la propia pieza de lego. El paciente al hablar de aquel parque, denota lo observa como una anomalía en medio de la ciudad:

Es un parque encajado entre dos edificios. Estoy seguro que si se viera desde arriba, sería el escenario ideal para colocar el lego restante…

Según lo que describe el paciente, es un parque en mitad de dos grandes edificios, resaltando que es un elemento que destaca en un ambiente grisáceo –la gran urbe–. La semejanza que hace el paciente entre el lego y el parque, y la descripción del ambiente nos demuestra a través del recurso de la metáfora, como estos son símbolos de la inocencia, –la omisión del artículo “de” en el propio título de la obra puede leerse entre líneas de esta manera–.

Al avanzar, el autor nos deja pistas a través de los signos semióticos de cómo el paciente tuvo una infancia horrible, lo que aporta al discurso interno de la obra sobre los ciclos de abuso,  el paciente constantemente evita hablar de su infancia. Pero el autor nos deja una pista de ella, con el niño por el que el paciente se siente atraído y los comportamientos antisociales que demuestra a lo largo del diálogo.

Planteado todo esto, Una pieza lego  es una obra teatral cuyo discurso gira en torno a los ciclos de abusos y como una víctima puede convertirse en victimario, generando una discusión incómoda sobre el tema, como por ejemplo el equipo artístico en su última función de temporada de estreno, la hicieron en compañia de psicólogos, psiquiatras y ONG,  para y discutir sobre el abuso, la pedofilia, la pederastia y los abusos infantiles.

es una obra teatral cuyo discurso gira en torno a los ciclos de abusos y como una víctima puede convertirse en victimario

Por último destacar que la obra hace un buen uso de la tensión y el suspenso, haciendo que el espectador se ponga en la piel del psicólogo y lo acompañe en la incomodidad que supone tratar un caso así, en su final se incrementa esta sensación al hacernos creer que indirectamente el abusador ha arrebatado la inocencia, como hicieron con él.

 

SOBRE EL COLECCIONISTA DE LAZOS

Por Zahyra Riera

Daniel Dannery interpretando a El Hombre en el montaje de El Coleccionista de Lazos (2024) Fotografía Patricia Alves

Desde el inicio, el título de Cuentos Perversos nos advierte que en las siguientes páginas los textos deciden desviarse de lo que todos consideramos normal, las parafilias, o lo considerado monstruoso en la sociedad. Tratando temas que incomodan al espectador, y sometiendolo a su propio juicio moral, cuestionando el porqué esas conductas nos aterran o nos fascinan.

En El coleccionista de lazos, nos encontramos a un hombre que desde el principio tiene actitudes que perturban al espectador cada vez más mientras avanza la historia. Esta perturbación comienza con el espacio, pues existe una barrera que separa el interior cálido de la casa de buen gusto, de el exterior frío y lluvioso. En el diálogo, el hombre afirma que no puede explicar las razones de querer entrar a la casa desde afuera porque los “centímetros de madera sólida” se lo impiden. La casa de la niña representa la burbuja de los ricos, aquel mundo que él, viniendo del mundo de la carencia, la lluvia y el hambre, decide invadir.

A lo largo del diálogo que hay mientras el protagonista mira alrededor, el hombre utiliza la ironía para recalcar constantemente los privilegios de la niña, mostrando una profunda envidia por cada detalle que nota en la casa y de los cuales comenta, siendo uno de ellos un asiento que parece ser la exclusividad de un oso de peluche, lo que genera un debate de constructos, o de distancias sociales, pues mientra ella vive en un hogar burgués dando abrigo a un juguete, él ni siquiera tienen un techo seco sobre la cabeza. 

Un momento clave dentro del diálogo es cuando ella le dice que él «piensa demasiado”, y él responde que todos los de su clase –los ricos– le dicen lo mismo. Esto representa el cómo los ricos desestiman la opinión o las quejas de los pobres, viéndolas como exageraciones mientras le apartan la vista, encerrados en su propia burbuja privilegiada. Hay un dicho que podría servir como un ejemplo de esto en la realidad: el que quiere puede.

Avanzado el argumento ella abre la puerta y él se disgusta porque «está entrando el frío». Esto es muy simbólico, pues funciona el frío como representación de su propia realidad de miseria, de rechazo, de soledad –menciona también que dejó de tener amigos–, y él no la soporta; su acto invasivo es un intento de querer experimentar aunque sea un pequeño pedazo de lo que viven las niñas ricas y sentir la calidez de un hogar que siempre le fue negado. Por eso, cuando ella intenta llamar a la policía, él le alza la mano en amenaza; la policía representa el regreso a la realidad y el fin de su preciada ceremonia.

Dentro de su bolsa, el hombre saca un traje para sus «ceremonias», revelando que este acto ya lo ha repetido antes. Al pedirle el lazo de su cabello como un «recuerdo», y con eso entendemos de qué se trata la colección. Sin embargo, él confiesa que tenía que conocerla primero, porque si no, el lazo no serviría de nada, y cuando ella accede, él insiste en quitarselo el mismo.

El hombre manifiesta que desde pequeño observaba desde las ventanas las vidas de las niñas ricas, desarrollando una envidia que lo convirtió en agresor al crecer. Colecciona los lazos para revivir esos momentos y como una forma de marcar su invasión en esa burbuja ajena. Ante esta invasión, la niña siente el choque de ver su mundo vulnerado. Su casa es la burbuja de los ricos que finalmente termina reventando, pues los ricos no pueden aislarse para siempre de un mundo lleno de dificultades y lluvia que eventualmente los alcanzará.

los ricos no pueden aislarse para siempre de un mundo lleno de dificultades

Finalmente, el suspenso se rompe al descubrir que todo es un juego de rol de edades o ageplay entre dos adultos, Susana y el hombre. Esto descoloca al espectador y los hace cuestionar: ¿Entonces esto estaba bien?. Aquí la perversión se entiende como una representación estética; la necesidad de representar el tabú o lo «malo» en una sociedad donde sólo se permite representar lo «bueno», lo que debería ser, lo ideal y el ejemplo a seguir. La obra nos muestra un límite difuso entre el deseo simulado y la realidad, donde el juego es el único espacio de libertad para estos personajes.

 

CRITICA A EL TEXTO DE EL MIRÓN 

por Sebastián Núñez

Santiago Perera interpretando a El Mirón (2024) fotografía Leomar Aponte

¿Alguna vez nos hemos sentido observados, incluso en privado, sobre todo cuando hacemos o pensamos algo que puede ser considerado incorrecto para los demás? Consecuentemente nos encerramos y escondemos en un closet para poder vivir estos “incorrectos” sin que nadie nos mire.  Pocas veces podemos ser capaces de ser espectadores de este proceso de aislamiento y disociación.

El mirón de Daniel Dannery es una pieza teatral que, a través de una dramaturgia cruda y violenta, nos muestra los profundos patrones de pensamiento de los que somos esclavos, rompe con esta nuestra cotidianidad cómoda, al incomodarnos, y nos permite mirar las posibles repercusiones que estos patrones pudieran tener sobre nuestra psique.

La obra presenta a un hombre observando a escondidas a dos personas teniendo relaciones sexuales. Mientras mira y se masturba, atraviesa distintos momentos de fantasía y cargas emocionales, entre estos: se proyecta a sí mismo en el acto observado de manera lírica en su unión trascendental con la mujer, y se torna iracundo fantaseando violentarla. Eyacula. La pareja sale de la habitación. Luego, regresa la mujer y tiene una breve conversación con el chico escondido, revelando que son hermanos y que esto de verla tener relaciones es un hecho habitual entre ellos.

La estructura es el actante principal, frente a la visión del mundo y la evolución que atraviesa su personaje de un estado emocional a otro. Estas emociones se ven afectadas y delimitadas por la acción que está desempeñando, en este caso la masturbación. Al estudiar y comparar las etapas de la masturbación, sus manifestaciones emocionales, y los distintos discursos y tonos que atraviesa el protagonista; podemos aventurarnos a generar una relación directa que delimita estructuralmente la obra, en ese sentido las etapas de la masturbación son cuatro: deseo sexual, excitación, meseta, resolución. Además se plantea al final de la obra que estos encuentros se repite usual y cíclicamente para el personaje. como un ritual. Estas etapas despiertan en él y en su narración, distintos discursos sociales, estilos retóricos y cogniciones sociales que establecen las reglas de su mundo.

las etapas de la masturbación son cuatro: deseo sexual, excitación, meseta, resolución.

La obra constantemente hace uso de metáforas, que funcionan en diversos niveles, como la objetificación del cuerpo femenino el espacio más profundo de este túnel sin luz, la animalización de su propio miembro descansa como un polluelo recién nacido, e hipérboles que desempeñan fantasías de violencia como me desgarrabas las entrañas. Son entrelazados discursos como la misoginia, el narcisismo masculino y la violencia a la mujer. Todos como síntomas de la patología estructural planteada de la masturbación y la adicción sexual. Llevándonos a dos cogniciones sociales sostenidas por el texto: La masturbación y el voyerismo son comportamientos patológicos que controlan al hombre y distorsionan su realidad, y la mujer es vista como un objeto de placer y violencia bajo la fantasía cíclica del hombre enfermo.

Contextualizando la obra vemos que éstas no son cogniciones muy alejadas de la realidad. Según encuestas realizadas por la marca Womanizer en 2023, se observa un aumento en la masturbación masculina en comparación con años anteriores, además de un incremento en contenido con características más extremas y violentas. La obra representa las tendencias adictivas de una generación y sus posibles repercusiones sobre el entendimiento del mundo, como tendencias violentas y distorsiones de la realidad.

El personaje principal se avergüenza de estos comportamientos, invitando al público indirectamente a repudiar sus consecuencias. El lector y posterior espectador y público, es también víctima de esclavizantes patrones de pensamiento, pues gracias al texto es capaz de presenciarlos, permitiendo un juego de contrariedades donde el espectador pasa a convertirse así mismo también en un mirón pero de sus propias adicciones.

Esta mirada, podría decirse triple, del interior, del germen de problema dónde estructura, personaje y espectador, trabajan como un engranaje, consigue romper la ilusión de status quo, logrando debilitar algún eslabón de la cadena que nos mantiene esclavos de nuestros impulsos.

 

CRÍTICA DE LA ESTRATEGIA DEL LOBO

Por Julia Ramones

L’origine du monde de Gustave Courbet (1866)

En la obra «La estrategia del lobo», el autor no busca que el espectador pase un momento agradable ni vea una historia bonita. Su verdadero objetivo es sacudir al público y generar preguntas difíciles sobre la violencia que ocurre en secreto dentro de la sociedad. Este análisis se enfoca, en sus personajes, en específico el daño físico y emocional que sufre la víctima –la mujer dormida–, mostrando cómo el abuso contra la mujer se transforma en una rutina oculta, fría y organizada dentro del hogar, hasta institucionalizarse.

El título La estrategia del lobo funciona como un peligro inmediato. La palabra «lobo» evoca a un cazador salvaje que busca presas indefensas. Sin embargo, la palabra «estrategia» demuestra que el agresor no actúa por locura o desesperación, sino bajo un plan muy bien pensado y calculado desde antes. Significa que la violencia tiene un método organizado para no ser descubierta.

la violencia tiene un método organizado para no ser descubierta.

El subtítulo de la pieza lo confirma: Monólogo ceremonial iniciático para descarga del deseo masculino. Al llamarlo «monólogo ceremonial», el horror se disfraza de una fiesta sagrada exclusiva para hombres. Además, la palabra «iniciático» implica que se está enseñando a hombres más jóvenes cómo participar en este ritual, convirtiendo el abuso en una tradición que se quiere transmitir para que no tenga fin.

La estructura de la obra rompe por completo con la idea tradicional de hogar. Toda la acción ocurre en una cocina, un espacio que normalmente se asocia con el cuidado y la seguridad familiar. Por el contrario, aquí se convierte en una jaula, ya que al fondo hay una cortina que esconde un mesón con el cuerpo de una mujer que no puede moverse ni hablar.

El tiempo también es una herramienta de control. La obra dura apenas quince minutos y se desarrolla durante la «Noche Gibosa», la primera noche después de la luna llena (NASA, 2026). Al fijar el abuso en una fecha relacionada con los astros, el protagonista siente que actúa fuera de los días corrientes, donde las leyes de la policía y de la sociedad no valen, facilitando la ejecución de sus deseos violentos.

El elemento más crudo de la obra es la lista de personajes. El texto indica que los únicos actores en escena son «Hombre, 60 años» y «Una Vulva, 60 años». Al llamarla solo por una parte de su anatomía, el autor le quita el nombre, el apellido y la identidad a la mujer. Deja de ser un ser humano y es rebajada a un simple objeto sin derecho a tener cara, voz, ni sentimientos.

La historia se divide de forma clara en dos momentos. El primero es La Preparación: El hombre recibe a sus amigos –el público– en la cocina, les da las gracias por asistir y explica las normas con tranquilidad. Al hablar de confianza, respeto mutuo y secreto, logra que una agresión grupal suene como una reunión normal de un club de amigos. El segundo es El Rito, el protagonista corre la cortina del fondo y expone a la mujer. Cambia su tono al de un sacerdote, acaricia las piernas de la víctima e invita a los demás hombres a repetir con él la frase: Esta carne me pertenece, y hoy también a ustedes. La escena termina en la oscuridad con el sonido de un lobo aullando.

La manera de hablar del protagonista es uno de los puntos más críticos, ya que usa palabras suaves para esconder la crueldad. Habla de «delicadeza», «ritmo» y «roces suaves», pidiendo a sus amigos que tengan cuidado para no causarle una pesadilla a la mujer. Este disimulo es muy manipulador; intenta hacer creer que hay cariño en un acto que es una agresión terrible. Detalles como calentar las manos en el horno demuestran que todo está fríamente calculado para que ella se comporte como una muñeca muerta, evitando cualquier reacción natural que rompa el juego del grupo.

Este disimulo es muy manipulador; intenta hacer creer que hay cariño en un acto que es una agresión terrible.

El punto más crítico del texto ocurre cuando el hombre habla de su hija mayor de diecisiete años, afirmando con total tranquilidad que al cumplir los dieciocho la meterá también en ese círculo de «limpieza biológica». Esto revela cómo el crimen se normaliza y se hereda dentro de las familias, dejando a las jóvenes expuestas a la violencia de quienes deberían protegerlas. Para conectar esto con la cultura, el autor usa intertextos precisos: la pintura El origen del mundo, de Gustave Courbet (1866), que muestra el sexo femenino, pero oculta el rostro, y la pieza musical Silencio de Beethoven. Utilizar arte y música clásica en medio de los actos cometidos demuestra que la cultura también puede usarse de forma cínica para adornar el horror, pervertir lo hermoso.

En conclusión, La estrategia del lobo nos ayuda a pensar en cómo funciona la maquinaria del maltrato machista. La obra demuestra que la violencia de género es una red organizada que se protege bajo el silencio y el anonimato. Estudiarlo ayuda a detectar las señales del crimen silencioso. Escribir una crítica sobre esta obra funciona como una forma de protesta, una manera de darle voz a la mujer deshumanizada en la cocina y de romper el silencio que los lobos necesitan para seguir cazando.

 

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1 COMENTARIO

  1. Que buen trabajo de análisis por parte de los alumnos y en estos tiempos de IA es muy alentador que se mantenga e estimule el análisis crítico de los estudiantes y existan estas cátedras. Lástima que no esté el de «La Cita», este monólogo nos pasea por otra pedofilia que en su desarrollo da pocas pistas de el que la padece y hasta llega a ser encantador…
    Antonio Urdaneta Falco

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