El teatro venezolano continúa apostando por la introspección familiar y el examen de los vínculos humanos, esta vez con «Volver a la casa de la gata». Una conmovedora pieza escrita por Ramón Suárez Árab y dirigida por Jayler Romero, que actualmente se presenta en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural.
La propuesta se sumerge de lleno en la memoria, el amor filial y el inevitable retrato de una familia que debe aprender a mirarse a los ojos frente al implacable e indetenible paso del tiempo.
Desde el primer instante, la puesta en escena destaca por una propuesta escenográfica marcadamente tradicional y cargada de nostalgia. El diseño del espacio recrea a la perfección la atmósfera íntima y reconocible de una casa de los años noventa, con sus típicos adornos y ese mobiliario característico que transporta de inmediato al espectador a su propio pasado.
Este entorno doméstico, arropado por un diseño de luces muy acorde a la atmósfera melancólica y reflexiva de la trama, se convierte en el contenedor ideal para que explote el conflicto central de la historia.
Interpretaciones
En el plano interpretativo, la obra se sostiene sobre los hombros de un elenco comprometido. En el bloque actoral, destaca con luz propia la actuación de Luis Carlos Boffil, quien asume con una enorme dignidad y peso escénico el rol del patriarca de la familia, mientras que Ignacio Marchena entrega un trabajo muy conmovedor que complementa con fuerza el ritmo emocional de la función.
A la par, se suman Antonio Delli, Marla Flores e Iraida Sánchez, quienes ofrecen actuaciones correctas y precisas dentro del desarrollo de la trama. Juntos logran encarnar la médula de un texto que pone el dedo sobre la llaga en uno de los temores más profundos de la condición humana: el miedo a envejecer en absoluta soledad y el doloroso conflicto de sentirse una carga para los hijos.
Potencial emotivo
A pesar de su indudable potencia emotiva y la vigencia de su planteamiento, la puesta en escena resiente ciertos excesos en su estructura dramatúrgica. Hacia la mitad del metraje, se perciben algunas escenas y transiciones que bien podrían cortarse en el proceso de edición escénica; esto permitiría que la historia ganara en fluidez y quedara visualmente más redonda, evitando redundar en demasía sobre los hilos y las metáforas del paso del tiempo que ya han quedado claros para el espectador.
Con todo, Volver a la casa de la gata es una invitación necesaria a la empatía y al reencuentro con nuestras propias ausencias, un espejo teatral que nos recuerda que las casas que habitamos en la infancia nunca se abandonan del todo mientras queden recuerdos por descifrar.
Coordenadas para el espectador
Espacio: Fundación Trasnocho Cultural (C.C. Paseo Las Mercedes).
Temporada: Del 05 al 14 de junio.
Funciones: Viernes y sábados a las 8:00 p.m., domingos a las 7:00 p.m. Precios: Viernes $10,00; sábados y domingos $12,00. Elenco: Luis Carlos Boffil, Antonio Delli, Ignacio Marchena, Marla Flores, Iraida Sánchez y Sandra Moncada.



Gracias por tan bella reseña.