El icónico montaje de Fresa y Chocolate, la comedia dramática del cubano Senel Paz, regresa al Teatro Trasnocho en Caracas con el sello del Grupo Actoral 80. Esta producción, dirigida por Héctor Manrique e interpretada por Daniel Rodríguez, Adolfo Nittoli y Jesús Das Merces.
Basada en el cuento “El Lobo, el Bosque y el Hombre Nuevo” del mismo autor, la obra narra la frágil relación entre David, un joven militante comunista adoctrinado y prejuiciado, y Diego, un intelectual homosexual devoto de las artes y la libertad, en la Cuba castrista de los años 70. Asediados por un funcionario oficialista, sus mundos opuestos se fusionan en una amistad que desafía el totalitarismo y clama por la tolerancia. Esta es la tercera presentación en Caracas del Grupo Actoral 80, tras cosechar aplausos y críticas favorables.
La versión cinematográfica de 1993, también guionizada por Paz y dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, se convirtió en la cinta cubana más exitosa de la historia. Nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera, ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín y el Premio Goya en España.
En España, la película resonó profundamente durante los años 90, impulsando debates sobre homofobia y autoritarismo en un contexto posfranquista, y fue elogiada por la crítica por su humor inteligente y su retrato de la diversidad humana.
Además, Senel Paz participó en festivales españoles, donde la obra se presentó como un puente cultural entre Cuba y Europa, destacando su vigencia universal.
Fresa y chocolate: Un llamado a la tolerancia
Héctor Manrique, director de la puesta en escena, enfatiza la pertinencia de la obra en el contexto venezolano actual: “Me pareció muy pertinente tocar desde el escenario el tema de la reconciliación, la aceptación y la tolerancia, aspectos muy difíciles en un país fracturado”. Subraya cómo los personajes, inicialmente en conflicto, culminan en un abrazo que trasciende diferencias ideológicas. La pieza denuncia la intervención estatal en la vida íntima, el fanatismo y el exilio —tema que resuena con los ocho millones de venezolanos emigrados—, todo matizado por el humor cubano.
“Las situaciones se presentan con un enorme sentido del humor, ese humor cubano. Es una obra hecha desde la comedia, muy inteligente en contra de los fanatismos y totalitarismos, una invitación a pensar por tu propia cabeza”, añade Manrique.
El montaje cuenta con vestuario de Eva Ivanyi, iluminación de José Jiménez, asistencia de dirección de Sergio Malpica y producción de Gisela Rojas.
Las situaciones se presentan con un enorme sentido del humor, ese humor cubano.
Esta temporada de Fresa y Chocolate no solo revive un clásico hispanoamericano, sino que invita a la reflexión sobre la coexistencia humana en tiempos de polarización. En el Trasnocho Cultural, epicentro de la escena teatral caraqueña, la obra promete emocionar y provocar con su mezcla de risa y drama profundo.
Detrás de escena: el legado perdurable de Senel Paz
Senel Paz, autor del texto original, consolidó su reputación con esta historia que trasciende fronteras. Más allá de Cuba y Venezuela, en España la adaptación teatral ha inspirado montajes independientes, como los vistos en teatros madrileños durante la década de 2010, donde se adaptó para dialogar con temas contemporáneos de identidad LGTBIQ+ y libertad de expresión. Datos curiosos revelan que la película fue la primera cubana en ser nominada al Oscar, allanando el camino para el cine latino en Hollywood y Europa.
El Grupo Actoral 80 demuestra una vez más su compromiso con textos que cuestionan el poder y celebran la humanidad, posicionando al Teatro Trasnocho como referente cultural en Caracas.
Las entradas, disponibles en taquilla y al 0414-6913811, cuestan 10 dólares los viernes y 15 dólares sábados y domingos, o su equivalente en bolívares.


