Destacados Fresa y chocolate: El hombre nuevo de la revolución

Fresa y chocolate: El hombre nuevo de la revolución

-

El sueño de todo autor es que su obra no se pierda en el tiempo. Y las grandes obras resaltan por su versatilidad para adaptarse al paso del tiempo. Para muestra un botón: Trono de Sangre, película dirigida por Akira Kurosawa en 1957, es una adaptación de Macbeth, obra teatral escrita por William Shakespeare en 1606. La Alegoría de las Cavernas, de Platón, inspiró a los Hermanos Wachowski en 1999 a escribir el guión que se convertiría en la célebre trilogía de The Matrix.

Y existe otra clase de obras que trascienden porque, sin tener que acudir a las brujas de Macbeth o a las píldoras azules y rojas de Morpheus, logran aferrarse a los años porque lo planteado en ellas son problemas humanos presentes en todas las generaciones, como la religión, la ideología política, la sexualidad, el amor, y la intolerancia. Este es el caso de El Lobo, el Bosque y el Hombre Nuevo, cuento de Senel Paz, que le hizo ganar el Premio Juan Rulfo otorgado por Radio Francia Internacional. Posteriormente el mismo Paz lo adaptaría a un guión cinematográfico, y la nueva versión del famoso cuento, Fresa y Chocolate, quedó grabada en la historia del colectivo cuando se estrenó en el Festival de la Habana en 1993. Casi veinte años después, Paz convirtió su cuento en una pieza teatral para tres personajes, con el mismo título.

Fresa y Chocolate habla al espectador de la intolerancia hacia dos grandes bloques: la orientación sexual y la ideología política, y de cómo esa intolerancia puede ser vencida por la amistad, que es otra de las formas en las que se expresa el amor.

Tanto el cuento como el montaje teatral están enmarcados en la Cuba de 1979 y se centran en la amistad –imposible a simple vista- de dos hombres diametralmente opuestos: David,  militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, heterosexual y homofóbico, y Diego, profesor homosexual, culto y opositor de la Revolución, enamorado secretamente de David desde que lo viera actuando en un montaje de Casa de Muñecas y quedara prendado de él.

El cuento de Senel Paz también habla del sacrificio. David depone sus ideas sobre los detractores de la Revolución que le ha dado estudios y posibilidad de instruirse en una Universidad para darse cuenta de que los homosexuales como Diego no son depredadores de ese Hombre Nuevo que promete la Revolución, sino que más bien son individuos que podrían enriquecerla. Sin embargo y a mi parecer, el personaje que más se sacrifica en esta relación es Diego, quien al darse cuenta de que David nunca podrá corresponderle de la manera que él espera, doblega sus intereses y hace lo posible por mantenerlo como amigo, pues sólo de esta forma podrá estar con él. La renuncia de cada personaje con respecto a sus ideales los desnuda hasta que son capaces de reconocerse el uno en el otro, más allá del color ideológico o el multicolor de la orientación sexual, y es cuando nace la amistad pura y sincera, que no es sino uno de los tantos matices que tiene el amor en las relaciones humanas. Amistad severamente cuestionada por Miguel, militante revolucionario, y que vigila de cerca los pasos de David.

Esta pieza regresa a la escena caraqueña únicamente por dos funciones, el 21 y el 28 de mayo en el Centro Cultural Chaco, con entrada totalmente gratuita. El artífice de esta iniciativa es el Grupo Actoral 80, cuyo miembro Juan Vicente Pérez fue según Daniel Rodríguez quien propuso por primera vez la puesta en escena de este montaje hace más de tres años. El resultado: un trabajo exquisitamente dirigido por Héctor Manrique donde cada actor más que interpretar logra encarnar por completo a su respectivo personaje. Lo entienden, lo poseen, lo llevan adentro y lo exteriorizan cada vez que pisan las tablas y se disponen a representar esta historia agridulce, de encuentros y desencuentros. La puesta en escena es detallista, pero sobria, que consta de un único escenario que permite precisar tres lugares totalmente distintos sin ninguna dificultad: la casa de Diego, la famosa heladería Coppelia, el despacho de Miguel, esa sombra que amenaza constantemente la amistad entre Diego y David.

Sin embargo, el mayor acierto de Manrique es la elección de la pieza en sí, pues su planteamiento calza con los padecimientos sociales de la Venezuela actual: la intolerancia, la incapacidad del diálogo no sólo entre nuestros dirigentes sino entre nosotros mismos, y la emigración como la única salida a lo enumerado anteriormente. Pero el montaje no sólo enumera los problemas de nuestra sociedad, sino que nos conforta con la posibilidad del reencuentro, con la moraleja de que no importa cuán distintas sean dos personas, siempre y cuando exista la disposición a construir un puente entre ellas.

Al término de esta experiencia varias son las preguntas que necesitan ser respondidas: ¿Quién es el verdadero lobo? ¿Diego, el homosexual que debe emigrar para poder ser él mismo, o Miguel, el comisario político que lo persigue simplemente por ser distinto a lo que espera la Revolución de un hombre? Y, más importante aún, ¿Quién es este hombre nuevo que promete la Revolución? ¿El David homofóbico, precámbrico, que se presenta en el primer monólogo? ¿O el David que se transforma como consecuencia de su amistad con Diego?

Afirmé al principio que el sueño de cada autor es que su obra no se pierda en el tiempo. La prevalencia de Fresa y Chocolate en el tiempo tiene una razón agridulce: la brillantez de Senel Paz para detectar un problema –la intolerancia- que se sigue repitiendo no sólo en Cuba, el país que sirvió de inspiración, sino en todo el mundo, y muy particularmente en nuestro país. Posiblemente llegue un día en el que Fresa y Chocolate se siga representando para recordarle al mundo una terrible pesadilla que no debe repetirse jamás. Y mientras ese momento llega, es necesario saber que es posible abrir la mente, y más aún: reconocer que la libertad de pensamiento es más colorida que una sola bandera unicolor.

Porque una copa de helado se ve más apetitosa cuando tiene varios sabores. Sobre todo si entre ellos están la fresa y el chocolate.

 

Caracas – 21/06/2017

Deja un comentario

Últimas noticias

«Casablanca» : Creadores Escénicos Iberoamericanos en su 3era edición

El Círculo de Confluencias de Creadores Escénicos Iberoamericanos invita a participar en su 3era edición de las jornadas Casablanca....

¿Cómo se crea un festival?: La experiencia Festeus

¿Cómo se crea un festival? - Por Oscar Villanueva. Lo primero que debo comentar es que voy a hablar...

El Festival de Princeton ofrece lecturas de nueve poetas de todo el mundo

El Festival de Princeton de este año ofrecerá lecturas de nueve poetas de todo el mundo durante el mes...

Premio Ricardo López Aranda abre convocatoria internacional de dramaturgia

El Ayuntamiento de Santander, ubicado en Cantabria, España convoca al Premio Ricardo López Aranda 2021 de dramaturgia para autores...
- Advertisement -

«Ofelia»: Un cortometraje sobre la depresión en tiempos de migración

El director venezolano Daniel Dannery, estrena Ofelia su más reciente producción cinematográfica. Se trata de un cortometraje de 19...

Madrid en Danza toma un mercado de la capital

Madrid en Danza se despliega este jueves 8 de abril, a partir de las 12.00, por el Mercado de...

Más de El Teatro

El Festival de Princeton ofrece lecturas de nueve poetas de todo el mundo

El Festival de Princeton de este año ofrecerá lecturas...

«Casablanca» : Creadores Escénicos Iberoamericanos en su 3era edición

El Círculo de Confluencias de Creadores Escénicos Iberoamericanos invita...
- Advertisement -

RecomendadoTOP
También te puede interesar

cursos de arte cine teatro cultura escritura

¡Descubre nuestros cursos de arte y cultura!

¡Oh, no! ¡Tienes un AdBlocker!

Tu navegador utiliza un bloqueador que impide el correcto funcionamiento de esta página. El Teatro es un portal sin fines de lucro y funciona únicamente gracias a las Ads de esta web. 

Si quieres seguir disfrutando de esta comunidad por favor desactívalo.

¿Quieres recibir nuestra Newsletter?