Si hay algo de encantador en los monólogos es precisamente la fortaleza de quien lo esgrime. No solamente que el texto en sí llame la atención sino que quien protagoniza llegue y toque corazones a los asistentes. Es el caso de la pieza Todas las mujeres que habito que lleva adelante Ángela Conde y que se presenta actualmente en la cartelera madrileña en el Teatro Infanta Isabel.
Con funciones hasta mayo, el monólogo funcionacomo un homenaje íntimo y conmovedor a las mujeres invisibles: madres, abuelas e hijas. La obra rinde tributo a esas vidas que sostienen, callan, cargan y sobreviven, y lo hace desde una mirada emocionalmente cercana, casi confesional, que conecta de inmediato con el espectador.
Se trata de una producción propia de la actriz Ángela Conde, bajo la dirección de Monserrat Ángel Cordero, que aquí demuestra una notable sensibilidad para acompañar un material tan personal como universal. La propuesta se sostiene sobre una base teatral honesta, sin barroquismos, y encuentra en la relación entre intérprete y puesta en escena su principal fuerza expresiva.
demuestra una notable sensibilidad para acompañar un material tan personal como universal.
Ángela Conde destaca por una desnudez escénica que desarma y por una interpretación superlativamente histriónica, intensa y generosa. Su trabajo interpela al público y lo adentra profundamente en una historia que, aunque parece muy personal, acaba siendo reconocible para muchas mujeres y también para quienes observan desde fuera. Con muy pocos elementos en escena, la actriz logra construir un universo emocional de enorme densidad.
La fortaleza del monólogo
La obra no pretende ser una propuesta especialmente novedosa en su forma, pero su fortaleza radica precisamente en la expresión de la protagonista, en todo lo que presenta con el cuerpo, la voz y la energía, y en la contundencia con la que ocupa el escenario. Esa combinación de fuerza interpretativa y economía de recursos produce un resultado muy efectivo: con poco, consigue mucho.
Quizá lo único flojo durante la presentación y que, es de revisión, es que en el Teatro Infanta Isabel el audio no funcionaba bien durante nuestras visita. Desde la séptima fila ya resultaba difícil escuchar con claridad a la protagonista.
También la música, en algunos tramos, no terminaba de combinar con el conjunto del espectáculo y no se escuchaba bien, como si no acabara de integrarse del todo en su tono general. Aun así, eso no empaña el valor de una propuesta que emociona por su verdad y por la entrega absoluta de Ángela Conde.
En definitiva, Todas las mujeres que habito es un unipersonal valiente e íntimo que, pese a sus limitaciones técnicas en el Teatro Infanta Isabel, brilla por la potencia interpretativa de Ángela Conde y su capacidad para hacernos habitar las vidas de esas mujeres invisibles, dejando una huella emocional duradera en la cartelera madrileña.
Las próximas funciones están programadas hasta mayo de 2026, con sesiones los jueves, viernes y sábados (consultar calendario exacto en teatromadrid.com para horarios específicos: jueves y viernes a las 20:00 h, sábados a las 18:00 y 21:00 h).



