España

Mauro Muñiz: “Si eres comediante debes velar porque a tu pellejo no le pase nada”

“Sí, el teatro tiene poder. Si no lo hace, ¿qué es el teatro?”. Sobre un escenario, un actor puede convertirse en una especie de predicador. Tanto más en la comedia, que en el drama, el intérprete adquiere una licencia total para decir lo que quiere, del modo que quiere, con la inherente fuerza capaz de modificar al espectador y que puede resultar en avenencia o catástrofe. Mauro Muñiz de Urquiza lo afirma. “En la comedia puedes decir lo que te dé la gana, siempre que sea honesto”.   

La honestidad, la verdad del comediante, lo deja siempre vulnerable sobre un escenario, dice el asturiano que ha sido llamado “todopoderoso” por la prensa española. Sus más de 32 años de carrera artística no escapan del pequeño camerino del Nuevo Teatro de Alcalá, en Madrid, donde espera para comenzar Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, el espectáculo que estrenó en septiembre de 2017 y que va por su segunda temporada.

Muñiz afirma con total optimismo, que la pieza puede hacer que las parejas sean más felices. “Es una comedia sobre las relaciones de pareja y cómo hacer que tu vida en pareja sea mejor. El público va a que le digas justo eso y salen felices”. Es de las obras que clasifica como amables, gentiles, pero en los bares nocturnos de la capital española, se le puede ver en la piel de Don Mauro, mucho más crítico, más incisivo y más osado. También estos chistes –que incluyen una dosis de política, racismo, economía, entre otros objetos de debate– tienen el poder de sacudir al público de su silla.

-¿La comedia puede tomarse licencias para decir lo que sea?

-Con la comedia tú puedes hacer lo que te da la gana, lo que sea, ¿por qué me voy a limitar yo en lo que pueda decir? Habrá algunos que no les guste o se sientan ofendidos, pero la comedia es para reírse de todo. Por ejemplo, yo hago un chiste sobre los catalanes y Armageddon (película) y a los catalanes les gusta mucho. Hay que reírse de uno mismo. Tú ves a los comediantes de Estados Unidos y ellos sí que no tienen miedo de nada, dicen lo que les viene en gana, otra cosa es la censura que puede haber en la televisión y en otros lados pero al artista no lo censuran, el artista está muy protegido y puede hacer su discurso como quiere. Igualmente en España, también decimos lo que nos da la gana. Ya la televisión es otra cosa. En países con una historia democrática tan grande, la comedia ha ido mejorando y siendo más libre. Imagínate Estados Unidos tiene 200 años de historia democrática.

-¿Pero qué pasa en países de Latinoamérica, con democracias jóvenes y mucha censura?

-Ellos sí que la tienen difícil porque también tienes que velar por salvar tu pellejo, porque a tu pellejo no le pase nada. Imagínate con lo peligroso que se ha vuelto México y ni hablar de Venezuela, donde Maduro es un dictador, un asesino. Hacer un chiste es correr un riesgo. Y la censura ni hablar. Pero les digo a esos comediantes que se atrevan, con mucho cuidado claro. Cuando estás en un escenario eres vulnerable, puedes ser el blanco y hay gente que se puede enfadar. Eso sí, deben hacerlo con honestidad.

“La comedia siempre debe ser honesta. Que todos hagan los chistes que tienen que hacer, pero eso sí con honestidad. Debes pararte en un escenario y poder decir la verdad porque si te paras allí y dices algo que no, que no es, no estás haciendo nada. No vas a gustar”.

En esta autenticidad hay peligro. Aunque a Muñiz nunca le ha pasado nada, se le ensancha la mirada cuando piensa que en el público siempre puede haber un desquiciado.

“A mí nunca me ha pasado nada grave, hay gente que se ofende y te grita algo, pero nunca ha pasado nada. En mi show de las noches digo que dos rumanos juntos son una banda, y tengo amigos rumanos, pero hay que reírse de todo.

También me meto con los latinoamericanos, que no es por ofender, sino que es verdad, son muy lentos en el servicio al cliente, y hubo alguien que se ofendió y luego del show me esperó y me dijo algo, pero jamás ha pasado nada porque cuando el público te escoge entre miles de opciones para ir a ver tu show, ya sabe lo que va a ver y eso es lo que quiere ver”.

El teatro es un acuerdo y una elección que, en una ciudad como Madrid, con una oferta cultural, de entretenimiento y ocio tan amplia, se convierte en una conquista. Pero también es un compromiso y una responsabilidad, sobre la verdad y la libertad de expresión.

“El teatro es para salir y decir lo que piensas y confrontarte. La libertad de expresión no es nada si no puedes decir lo que piensas sobre el escenario. Para cambiarte de idea, para que reflexiones. Tú tienes una idea así, y el teatro la va modificando y desestructurando.

A mí me gusta pensar que de una sala llena, si has hecho que una persona cambie de parecer, ya lo has logrado. Así tiene que ser. Si no, ¿qué estamos haciendo? Pararte ahí sin hacer nada”, reflexiona Muñiz.

Esto no pasa solamente en las Artes Escénicas, sino con todo aquel que tiene un espacio para la expresión y puede publicar una idea o pensamiento. Muñiz recuerda con pesar el atentado terrorista contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, en París el 7 de enero de 2015.

“Todos salieron diciendo: Yo soy Charlie Hebdo. Y no, Tú no eres eso. Yo sí. Yo soy Charlie Hebdo que me paro todas las noches en un escenario a que me vean allí a decir una serie de chistes y verdades sobre el ser humano que pueden o no gustarle a alguien, y te puedes encontrar a cualquier loco. Pero claro hay una falsa moralidad también, en España, y está el que se autolimita”.

-¿Artistas que se autocensuran?

-Sí. Porque aquí está muy bien visto hacer un chiste sobre los cristianos reírte de la Iglesia católica, pero no está bien reírse de un musulmán. Si yo digo que todos los curas son pederastas, entonces ¿no puedo decir que todos los musulmanes son terroristas? No todos los curas son pederastas y no todos los musulmanes son terroristas, pero es también ser honestos como comediantes y como público.

-¿Sigue formando parte de El Club de la Comedia?

-Sí, pero yo no grabó con ellos, la marca sigue existiendo y nosotros nos juntamos un grupo de amigos y hacemos el show de Los Comikazes. Yo no grabaría allí con ellos porque es otro tipo de comedia. A la comedia no tan ligera hay que abrirle más espacios, en la televisión, por ejemplo, ¿por qué no ponerla en un horario de 2 de la mañana? En algunos países se hace así, y va para otro tipo de público, que quiere ver otra cosa.

En Los Comikazes, ha compartido espacio con comediantes como Iñaki Urrutia, Juan Solo, Alfredo Díaz y Paco Calavera. Allí proponen nuevas rutinas, dice, con una comedia más fuerte, no tan amable o jovial como puede ser Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus.

Al texto de Paul Dewandre, basado en el best-seller de John N. Gray, escrito en 1992, no le ha cambiado una letra. Interpreta a un profesor que, en un escenario con poca producción, armado tan solo de tres pizarras de tiza, enseña cómo solucionar las diferencias de pareja. “Las parejas van a salir felices, contentas, porque de eso se trata esta dramaturgia. No cambio ni una palabra porque así se hace en Barcelona”.

A Muñiz se le puede ver en su más ameno rol de maestro de parejas, bajo la dirección de Edu Pericas, en el Nuevo Teatro de Alcalá, hasta el domingo 25 de marzo.

 

Fotografías: Patrizia Aymerich y Angelo Stefanelli
Asistencia de producción: Angelo Stefanelli
Agradecimientos a Mauro Muñiz de Urquiza y Nuevo Teatro Alcalá
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