Venezuela

Lupe Gehrenbeck: «Los que no leen teatro, no saben lo divertido que es»

La dramaturgia (del griego δραματουργία) es creación y representación. Lupe Gehrenbeck lo sabe.  Es una de las autoras más representativas del teatro venezolano contemporáneo. Y este año presenta una edición de su pieza teatral Gregor MacGregor, Rey de los Mosquitos.

El libro cuenta en total con ocho obras de dramaturgia, que «indagan con una mirada crítica temas tan dolorosos para todos en este momento: la inmigración, el exilio, el desarraigo», afirma Carmen Verde Arocha, directora editorial de Eclepsidra, casa responsable de su publicación.

Gregor Mac Gregor, Rey de los Mosquitos estuvo en cartel en Caracas, New York y Paris (Maison de l´TAmérique Latine, Oct. 2006). Sus obras han girado en Venezuela, Francia, España, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Cabe destacar la trayectoria artística de Gehrenbeck, actriz durante dos décadas, miembro titular de la Compañía Nacional de Teatro donde hizo más de veinte piezas y trabajó con muy destacados directores y dramaturgos de la talla de Miguel Narros, Pablo Cabrera, José Ignacio Cabrujas, Isaac Chocrón, Román Chalbaud y en New York en La Mamma, con Elia Schneider.

Ha escrito tres telenovelas, y tres programas de variedades para la televisión; tiene un libro de cuentos para adultos Soy hueco, luego existo; seis cuentos infantiles publicados; varios guiones de cine; y numerosas piezas de teatro que también ha puesto en escena, a partir de 1993.

Ocho de sus piezas han batido records de taquilla en Caracas.

La editorial venezolana Eclepsidra considera que es tan importante publicar dramaturgia como cualquier otro género literario.

“Lupe Gehrenbeck, además de representar sus textos en las tablas del teatro, valora y da importancia al teatro escrito, a  la dramaturgia: sus diálogos, los personajes, la atmósfera, la acción en el texto y el cuidado del lenguaje escrito».

«Las obras de Lupe están en relación directa con la realidad, se detiene en los pequeños detalles para trascenderlos. Es una dramaturgia que transmite emoción, sacude, confronta. La dramaturgia de Lupe Gehrenbeck te moviliza una vez que la lees”, dice Verde Arocha.

Las obras de Lupe poseen un hilo conductor que une a las piezas, creando la necesidad de que el lector se identifique con lo que está leyendo: nos invita a mirarnos por dentro y mirar a nuestro alrededor, a reconocernos como venezolanos. Los personajes recreados y ficticios en la obra de Lupe son en esencia venezolanos, en ellos encontramos nuestra manera de estar en el mundo, explica la representante de la editorial.

La dramaturgia en Venezuela sigue siendo tímida. A veces, los escritores y directores de teatro, optan por hacer adaptaciones más que escribir sus propias obras. Cierto, que es importante hacer adaptaciones de obras sobre todo cuando son autores famosos y clásicos.

Desde Eclepsidra invitan a los dramaturgos venezolanos a escribir, a que  envíen sus trabajos. Hacen votos porque el catálogo de dramaturgia de la editorial crezca, en Venezuela hay talento para ello.

Lupe Gehrenbeck en su propia voz

¿Cómo surge tu inquietud de publicar tus piezas teatrales?

Por el deseo de honrarlas como literatura que son. En el entendido de que son sobre todo los hacedores de teatro los que leen teatro, la dramaturgia es un género literario que se publica poco. Se consume sobre las tablas, toda vez producido, en la voz de los actores. Y ciertamente, las piezas teatrales se escriben para ser escuchadas. Pero es justamente eso lo que le otorga a la dramaturgia, la particular musicalidad de su sintaxis. El escritor de teatro escribe con el sonido en mente, y así compone sonoridades, tonos, curvas y formas de las que son capaces las palabras que invitan a imaginar el carácter de quien las dice. La delicia del teatro sobre el papel consiste justamente en que esa carne y hueso de la que están dotadas las palabras imaginadas por el dramaturgo a la manera de una partitura, hacen de su lectura una experiencia vital.

En el mundo literario el género novela son más valoradas en el mercado. ¿Por qué crees que es necesario como autora publicar dramaturgia? 

En tanto la dramaturgia no permite contar historias desde la comodidad del narrador que no está involucrado, sino que necesariamente asume la vida de la historia, convertida en acciones, tiempo real y lugar precisos, la lectura del texto dramático, es una experiencia que se vive. Una experiencia emocional compartida en el mismísimo lugar de los acontecimientos.

Entre risas y llanto que, así como surgen de forma inesperada entre los espectadores que acuden al teatro, en el caso del lector que lee el libro, también acuden por sorpresa.

Porque, aunque parecieran producto de la espontaneidad interpretativa de los actores, pertenecen a la precisión emocional con la que el dramaturgo construye las escenas. Por eso, a la hora de la lectura de la obra de teatro, el lector también se expone al goce emocional al que apuesta el dramaturgo.

Las descripciones, deleite de la novela, en la dramaturgia se circunscriben a las didascalias o acotaciones escénicas, que se refieren al lugar y circunstancias donde sucede la acción, al estado de ánimo de los que la ejecutan, etcétera. Su construcción, aunque forma parte integral del texto dramático, no queda a la vista del espectador que compra la entrada, pero sí del lector que compra el libro, y que disfruta de la libertad de completar la imaginería física y plástica, emocional y psicológica de las escenas lo que, en caso de acudir a la representación, deja en manos del director y los actores.

De manera que me atrevo a decir que los que no leen teatro, es porque no saben lo divertido que es montarse en esa montaña rusa.

 

Sin duda el teatro también es un referente de nuestra historia. Tus obras tienen mucho de esos reflejos sociales de Venezuela. Me gustaría que me ampliaras como te involucras como autora y tus aportes a la dramaturgia venezolana y del mundo. 

El escritor tiene, incluso cuando no lo asume, una responsabilidad con su tiempo y sus gentes. Es el juglar que nos cuenta. Tiene el papel del filósofo de la antigüedad, en estos días que corren a una velocidad que pareciera no dejar espacio para el pensamiento crítico y creativo. Se ha vuelto el pensador de lo que vivimos. Su particularidad consiste en que, a diferencia del filósofo, ofrece una mirada teñida del desenfado subjetivo del ejercicio creativo.

Y en el caso de la dramaturgia, de manera especial, en virtud de que se escribe en términos que se accionan. Por eso la dramaturgia es capaz de producir identificación, empatías y la consiguiente catarsis y elaboración, de manera muy eficaz.

Esto por decir que es así como me involucro con lo que pasa en mi entorno, de forma vital, luego accionándolo en lo que escribo y poniéndolo en escena, por devolverle la vida. Y no es cosa que decida, es cosa que llevo en la sangre, que me viene dada por gentilicio. En esta tierra graciosa de emociones a flor de piel, donde las ganas de reír no nos abandonan ni en los peores momentos; donde la palabra es artífice del disimulo; donde es mucho más fácil estar acompañado que estar solo, el verbo y los adjetivos necesariamente se afectan de esas maneras. Así mismo escribo y pongo en escena. Con la certeza de que la otredad, lo que pasa a mi alrededor es lo que me constituye. Dicho en otras palabras: a mí me gusta mucho ser venezolana y lo ejerzo con goce. La historia me explica, la calle me inspira, mi gente me llena de razones. Y escribo.

Y cuando llevada por tu pregunta me aventuro a precisar cuál es mi aporte a la literatura venezolana, ¿será el goce de expresarme en mi cultura sin tapujos? En cuanto al mundo… es por lo mismo. Si llego al mundo es por mi venezolanidad, asumida a todo riesgo, hasta la universalidad.

En todo caso, eso de mis aportes, pues, sin falsas modestias, creo que es cuestión que compete a espectadores y lectores decirlo.

 

 

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