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Seis mujeres reivindican la lucha feminista en el teatro actual

Lo femenino y la feminidad han sido vistos desde un punto filosófico-estético durante años, asociados siempre a una belleza meramente conceptual en el arte. La perspectiva frente esto ha cambiado diametralmente con el paso del tiempo, desde las amplias acepciones de “lo bello” y “lo bueno”, que referían a la belleza estética pero también a lo justo y a la verdad, que Platón exponía en uno de sus diálogos, Hipias mayor, en los que la mujer era un fuerte objeto de preocupación, hasta pasar por el afeminamiento del teatro de variedades del siglo XIX, relacionado a la aristocracia y al buen gusto. En esto, se abre una sociedad sin leyes igualitarias ni derechos para la mujer.

La mujer, desde el principio del arte, era vista como el objeto de alguna obra maestra, y terminaba siendo el ápice de la manifestación cultural. La musa de las disciplinas artísticas, silenciada casi hasta suprimirla. Han sido tratadas como un colectivo marginado incluso en las actividades principales de la sociedad griega, cuando se producían, paradójicamente, grandes obras como Medea, Las bacantes e Ifigenia en Áulide de Eurípides, o Antígona de Sófocles. Hasta este punto, las mujeres participan de los rituales dramáticos en los cánticos religiosos.

Poco después, los mitos (personajes) femeninos eran interpretados por hombres y a las mujeres se les prohibió la entrada al teatro.

Luego aparecieron en la escena Cresida, Desdémona, Julieta, lady Macbeth, Ofelia, Porcia, Rosalinda, Titania y Viola. William Shakespeare y sus contemporáneos habían creado los textos hoy considerados clásicos, con personajes femeninos potentes, que bajo ninguna circunstancia podían ser escenificados por mujeres.

Las féminas, sin embargo, lucharon por tener voz y mayor representación en este lugar que parecía ser el más libre –o el más obsceno–. Y esto ha quedado reflejado en la leyenda de la alemana Roswitha de Gandersheim conocida como la primera dramaturga de la historia o posteriormente en comediantes como La Calderona, La Caramba, Rita Luna o las Hermanas Correa, que pudieron ser actrices en España gracias a un Real Decreto de 1587, en el que se ordenaba que para que las mujeres pudieran actuar debían estar casadas y haber suscrito contratos legales.

Hasta cierto punto, ¿se podría afirmar que la mujer ha superado la barrera de la objetivación en las artes escénicas? Con toda su verdad y su libertad, ¿sigue siendo el teatro un arte que suprime a las mujeres? ¿Quedan vestigios en nuestras salas de esa supremacía masculina?

En el Día de la Mujer, 2019, El – Teatro conversó con seis mujeres, artistas de la escena actual y luchadoras por arte más inclusivo, para conocer cuál es el rol que juegan las mujeres en el teatro actual y qué hay que trabajar para que los cambios sean contundentes.

“Hay que romper estereotipos”

Aida Mercadal, actriz

La mujer tiene una función muy importante. No sólo en cuestiones de igualdad de derechos, sino como representante del 50% de la población mundial. Por esto hay que visibilizar a todas las mujeres, revindicar sus derechos, romper estereotipos y prejuicios legitimados muchas veces por el género y crear nuevos referentes.

Para ello el teatro es un escenario ideal, ya que es espejo y trasformador de la realidad. El feminismo por tanto es muy importante en el teatro y nos puede ayudar a darle al teatro la posibilidad de ser más justo.

Hay muchas mujeres en teatro pero todas nos vemos atacadas por los cánones de belleza. Somos obligadas a representar papeles que siguen legitimando los roles de género asociados a la mujer como cuidadoras o mujer-objeto, entre otros u obligadas a lidiar con comportamientos machistas de parte de nuestros compañeros.

“Tenemos muchas cosas qué decir”

Loredana Volpe, directora y  dramaturga

Los teatros de Barcelona se han unido a la huelga colectiva por el Día de la Mujer precisamente para señalar que existe una desigualdad en el sector. No hay suficientes mujeres en el teatro. Al menos no en los cargos de dirección, dramaturgias, ni muchos cargos técnicos. Los números son muy dispares.

El feminismo, en este sentido, ha sido fundamental para señalar esta problemática. Ha llegado en el momento justo. El feminismo es luchar para que tengamos las mismas oportunidades. No que predomine uno sobre otro, sino que tengamos las mismas oportunidades.

El movimiento es fundamental y ha invadido de forma positiva la escena teatral.

Tampoco se deben censurar autores que vivieron contextos muy diferentes. El teatro está aquí para retratar realidades y no para darles la espalda. El hecho de que se censuren obras teatrales porque retratan el machismo no debe pasar.

Cada vez más tenemos más oportunidades para darnos a oír y darles más oportunidades, porque tenemos muchas cosas qué decir y hemos vivido muchos años de silencio. Como mujer, he tenido la posibilidad de publicar, trabajar y que se programen mis obras en las salas y que esto tiene que ir a más.

“Podemos trabajar en cualquier área”

Zara Fermín, periodista cultural y gestora

Considerando toda la áreas de trabajo que implica el montaje de una obra de teatro y el teatro en sí mismo como arte, la mujer está involucrada totalmente en las diversas áreas hoy en día. Por ejemplo en la producción, dirección, actuación, maquillaje, escenografía, vestuario y prensa, sin duda. Sin embargo, el área sigue dominado por los hombres en otras áreas especialmente técnicas como tramoyistas, utileros, eléctricos,  sonido e iluminación.

Todavía nos queda romper paradigmas para así poder hablar de igualdad.

Desde luego que hace falta más presencia de mujeres en las artes escénicas y en la cultura en general. Una lucha en pro del feminismo en áreas específicas como las técnicas. Pero más allá de eso me gustaría que nos vieran como seres humanos capaces de trabajar en cualquier área sin mirar nuestro género. Tomar en cuenta nuestra capacidad profesional para así lograr el estado ideal que es la igualdad.

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